Sin faroleras que tropiecen en los cuerpos de los generales.
Sin escondidas esperando la mano que nos libre.
Sin arroz con leche para casarme.
Pido vivir sin botellitas de licores.
Sin mentas y rosas.
Sin zapatos abotinados para mi querido esposo.
Pido vivir para que el gran bonete pierda sus pescadores, para que nadie se quede.
Para que nos dejen pasar cuando el mundo se mueva.
Adriana Ferrari
Celia Lacayo