lunes, 12 de diciembre de 2005
18 de julio

La casa descansaba, abiertas las ventanas al jardín donde los grillos alborotaban el aire nocturno del verano. De vez en cuando sonaba a lo lejos el motor de algún coche que pasaba por la carretera, y desde el bosquecillo cercano llegaban a ratos aleteos y ruidosas llamadas de pájaros.
En el piano Pleyel, Michael tocaba y tarareaba bajito, como al azar -con cierto virtuosismo y buena voz-. aquella música triste, Tu se' morta, se' morta, mia vita, ed io respiro?, has muerto, vida mía, ¿y yo aún respiro?, cuánta desolación, cuánta soledad, qué triste ese lamento de un ser rotro por la ausencia, lamento cruel que asoló las teclas del piano, su mecanismo interno y su propia carcasa, sometiendo el mundo al dolor.
Addio terra, addio cielo e sole, addio...El acorde final de re menor resonó definitivo: la pérdida nunca encuentra respuesta. se acabó. La muerte siempre es la muerte, con cielo, con infierno o con nada.
Michael se quedó inclinado sobre el piano, como si la pena agarrotara su cuerpo. Fue Emma, tendida en el sofá, descalza, quien se atrevió a susurrar:
-Qué hermoso. Y qué triste.
Y él volvió su taburete hacia ella.
-Sí, es muy triste, la muerte siempre es triste para los vivos.
-Sí... El Orfeo de Monteverdi es una obra maestra. ¿Sabes que hice un trabajo en la facultad sobre la persistencia del mito de Orfeo y Eurídice en la cultura occidental? Me dieron un sobresaliente...
-"Por estos lugares llenos de espanto, por este inmenso Caos, por este vasto y silencioso reino, yo os suplico: deshaced la prematura trama del destino de Eurídice..." ¿Tú que habrías hecho?.
[...]

Fragmento de El resto de la vida, Ángeles Caso

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Publicado por Desconocido @ 19:36  | Poesía y literatura
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Comentarios
Publicado por crimenes
lunes, 12 de diciembre de 2005 | 22:39
Recordaba la Opera de Orfeo de Monteverdi, me la puso un amigo que adora las óperas y yo adoro los mitos griegos y romanos.

Muy chulo el relato, permíteme que escriba aquí la leyenda de Orfeo y Eurídice, que es genial:


Eurídice era una ninfa de Tracia. Un día Orfeo la conoce y ambos se enamoran. El día de su boda Eurídice sufre un intento de rapto por parte de Aristeo, un pastor rival de Orfeo. Ella huye pero en la carrera pisa inadvertidamente una víbora que le muerde un pie matándola.
Orfeo decide bajar al Hades a buscarla. Al llegar pide a Caronte que le lleve en su barca al otro lado de la laguna Estigia, a lo que Caronte se niega. Orfeo comienza a tocar su lira provocando el embelesamiento del barquero, quien accede a llevarle a la otra orilla. De la misma manera convence al can Cerbero, el guardián del infierno, para que le abra las puertas. Ya frente al dios Hades le suplica por su amada, y éste accede embelesado por la lira de Orfeo
Publicado por crimenes
lunes, 12 de diciembre de 2005 | 22:48
Sigo, que se me quedó corto y no me dejó escribir más:

...Hades, decía, accede embelesado por la lira de Orfeo, pero pone como condición que Orfeo no debe contemplar el rostro de Eurídice hasta que hayan salido del infierno.

Orfeo atraviesa todo el Hades en su camino de salida, pero antes de llegar a la última puerta no puede contener su impaciencia y se gira para ver el rostro de Eurídice. En ese momento ella le es arrebatada y convertida de nuevo en sombra, y él es expulsado del infierno quedando separado definitivamente de su amada.
Publicado por budb
martes, 13 de diciembre de 2005 | 0:50
si, a mi también me gustan los mitos

próximamente pondré la continuación, para ver que haría...

en este libro el mito se utiliza para demostrar lo que es capaz de hacer por amor uno de los protagonistas del libro...

es precioso!
Publicado por Skapti
miércoles, 14 de diciembre de 2005 | 23:27
Hala, qué bonito.