No se construye un salto,
ni un colibrí parado sobre el aire,
ni el clamor de los pájaros.
Tampoco puede construirse el mar.
Pero mírame, amor, y mira al puerto.
Mira la costa al otro
lado del mundo. Piensa
qué somos tú y yo, y qué nos une.
No es necesario que me quieras,
ni que tampoco yo te quiera a ti.
Si este domingo puedes,
acompáñame al vuelo de cometas,
el vuelo de cometas blancas que en la noche
cruzan el cielo azul
y tocan la montaña.
Raúl Alonso,
El amor de Bodhisattva
Raúl gracias por el libro, me encanta.
A los demás os recomiendo que lo leáis