¿Recuerdas cuando te pedí que me llevaras al baile?, también que me llevaras a un sitio caro aunque tuvíeramos que salir corriendo por la puerta de atrás.
Quería que me intoxicaras, intoxicarme de risas y de palabras que a la mañana siguiente no recordaría para que así me las volvieras a repetir una y otra vez.
Por alguna extraña razón no me dolian los pies de tanto bailar, quizás sea porque contigo no me duele nada, ni el tiempo perdido sin tí ni las veces que he pensado en llamarte y no lo he hecho.
Después del baile tenía los ojos ciegos de no verte, mis zapatos
estaban rotos y los pies me dolian, sí, demasiado.
Texto: propio
BAILEN