sábado, 22 de enero de 2005
Judit no ha nacido para lucir ropa barata. Nunca será sorprendida en los probadores de Zara, embutiéndose en un sinfín de prendas, ni la veremos competir con una multidud de chicas de su edad en las rebajas de unos grandes almacenes. Judit posee el don o la condena del desprecio por lo falso. No quiere, si no puede. Por eso no se viste: se disfraza. Porque no se conforma con menos que lo auténtico y, como carece de todo, se lo inventa. De esta privación absoluta nace su fuerza, se alimenta su fe. Su fe, que aprieta entre los dientes hasta que el frio prematuro de un noviembre que parece enero le taladra las encías.

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Publicado por Artemysa @ 13:34
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Comentarios
Publicado por Skapti
sábado, 22 de enero de 2005 | 16:38
Walaaaaaaaaaa, me lo apunto =)