jueves, 19 de abril de 2007
Sentados frente a un desayuno de respostería, Lucía preguntaba a Pablo.

- ¿Cuánto hace que nos conocemos?

- Tres meses ya. Y aquí estamos otra vez, en este edificio, el lugar de nuestro primer encuentro.

- Eso sí lo recuerdo. La gente parecía nerviosa por el apagón, porque hablaban más alto que de costumbre, y se reían, pero forzados, como con la intención de querer darse seguridad.

Lucía extendió su brazo, hasta rozar la mano de Pablo, y siguió hablando.

- Entonces yo di unos pasos hacia atrás, para apoyarme en la pared, y fue cuando te toqué la mano sin querer.

- Sí, la retiraste muy rápido. Yo también sentí el chispazo. Y empezamos a hablar de electricidad, de electrodomésticos, y de qué hacer para que no se queme el pan en la tostadora. Era divertido, pero además tu voz me hacía sentir confiado. Nos pareció significativo que ya que nos habíamos conocido sin luz, volviéramos a quedar siempre de esa manera, sin abrir los ojos.

- Así es. Y por eso insisto en que sigamos haciéndolo, ¿lo entiendes? es un símbolo.

También a Lucía le transmitía confianza la voz de Pablo, se sentía alegre de ánimo, y sonreía, aun sabiendo que él no podía verla.

- Me haces muy feliz, Lucía. Me encanta quedar contigo, conocerte un poco más cada vez, y compartir tantos momentos a tu lado. Como en el cine, donde sin romper nuestra norma, te confieso que me gusta imaginar que te intuyo.

- Para mí, eres lo mejor que me ha pasado.

- Pero reconozco que se me hace difícil. Te entiendo, pero creo que lo que hacemos es más restrictivo que simbólico. No quiero decir que no le dé valor a nuestro primer encuentro, pero lo que luego fue creciendo como una curiosidad se está convirtiendo en una necesidad. Quiero verte.

- No insistas, por favor, me resulta muy complicado...

Pablo siguó aumentando el tono de su discurso.

- Necesito abrir los ojos y verte. No hacerlo me impide sentirme plenamente bien contigo, es una sombra que incomoda la riqueza de tu presencia en esta oscuridad gastada, y me fustra mucho. Lo necesito, Lucía, necesito verte.

Y Lucía, casi paralizada, habló despacio.

- Pero cariño, si somos ciegos...


Carlos P. Izquierdo

-----

Ya he vuelto, de verdad
Publicado por Artemysa @ 21:54  | Poesía y literatura
Comentarios (4)  | Enviar
lunes, 18 de diciembre de 2006
Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura

Federico García Lorca


Imagen

Publicado por Artemysa @ 13:43  | Poesía y literatura
Comentarios (3)  | Enviar
miércoles, 22 de noviembre de 2006
Deja que te mire,
Sólo puedo darte
esto una mirada
larga, larga, larga.

Puede que tú esperes
algo más, un beso
de esos que nos vuelven
inmortales, invencibles, casi imbéciles.

Te buscaré en el mapa,
te he señalado en rojo
brújulas en los ojos
para volver a verte.

Te buscaré en el agua
junto a los peces globo
me muero si te toco,
me muero si te toco.

Te miraré un buen rato
hasta entenderlo todo,
todo lo que yo siento
se perderá en el tiempo…

Deja que te mire,
sólo puedo darte
ésto una mirada
larga, larga, larga.

Puede que tú esperes
algo más, un beso
de esos que nos vuelven
inmortales, invencibles, casi imbéciles.


Nosoträsh, Cierra la puerta al salir
Publicado por Artemysa @ 0:18  | Música
Comentarios (1)  | Enviar
jueves, 16 de noviembre de 2006
Imagen

Luis Eduardo Aute
Publicado por Artemysa @ 20:59  | Poesía y literatura
Comentarios (2)  | Enviar
domingo, 29 de octubre de 2006
Las lágrimas van al cielo
y vuelven a tus ojos desde el mar
el tiempo se va, se va y no vuelve
y tu corazón va a sanar
va a sanar
va a sanar

La tierra parece estar quieta
y el sol parece girar,
y aunque parezca mentira
tu corazón va a sanar
va a sanar
va a sanar
y va a volver a quebrarse
mientras le toque pulsar

y nadie sabe por qué un día el amor nace
ni sabe nadie por qué muere el amor un día
es que nadie nace sabiendo, nace sabiendo
que morir, también es ley de vida.

Así como cuando enfríe
van a volver a pasar
los pájaros, en bandadas,
tu corazón va a sanar
va a sanar
va a sanar

Y volverás a esperanzarte
y luego a desesperar
y cuando menos lo esperes
tu corazón va a sanar
va a sanar
va a sanar
y va a volver a quebrarse
mientras le toque pulsar.

Jorge Drexler - Sanar
Publicado por Artemysa @ 18:29  | Música
Comentarios (4)  | Enviar
jueves, 05 de octubre de 2006
Dejadme aquí, sumido en la penumbra
de esta habitación en la que tantas horas de mi vida
transcurrieron.
Es tarde ya. La noche se aproxima
y hoy -no sé por qué- más que otras veces necesito
quedarme solo y recordar muy lentamente
algunas cosas del pasado,
ciertas historias ya casi perdidas,
mientras el sol se aleja y la ciudad va hundiéndose
en la sombra.

14 de marzo de 1977

Eloy Sánchez Rosillo
Publicado por Artemysa @ 23:17  | Poesía y literatura
Comentarios (1)  | Enviar
sábado, 16 de septiembre de 2006
-Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos
los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sól.
Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la
tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los
campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me
recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me
domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
-Por favor... domestícame -le dijo.
-Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas
cosas.
-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no fienen tiempo de conocer
nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, Ios hombres no
tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
-¿Qué debo hacer? -preguntó el príncipito.
-Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio ún poco lejos de mí, así, en el suelo;
yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada
día podrás sentarte un poco más cerca...


Fragmento de El Principito

Imagen

Publicado por Artemysa @ 18:38  | Poesía y literatura
Comentarios (3)  | Enviar